Todo empieza por una venganza... Un nuevo trabajo, una nueva vida cimentada en la noche, un nuevo objetivo, la otra cara de su persona... Dinero, alcohol, drogas, sexo, hombres, stripper. Un mundo en el que nuestra potragonista estara metida solo y unicamente por una razón: Vengarse y encontrar la felicidad.















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miércoles, 5 de enero de 2011

"Vida sin luz" Capitulo 17: Segunda parte

Marcos, Soraya y yo nos sentamos en el sofá. Antes de comenzar a relatarle toda la historia a mi amiga, Marcos nos trajo un vaso de agua a las dos. Entre él y yo más o menos le contamos todo lo que estaba pasando. Los mensajes, el hombre encapuchado, el por qué de la huida del hotel, etc. Cuando terminamos de relatarle todo no podía creerse lo que había escuchado. Se la veía asombrada, asustada, ensimismada.
-        No puede ser. ¿Y  por qué no has denunciado ya?- me preguntó más bien gritándome.
-        Claro que hemos denunciado Soraya, esta mañana, después de ir al hospital con Marcos por la paliza que recibió ayer del mismo hombre que me manda los mensajes.
-        Esto es increíble. ¿Pero quién puede ser? ¿Quién podría hacerte algo así Soraya?- preguntó atónita.
-        Solo se me ocurre una cosa. Alguien que quiera destrozarme completamente la vida o vengarse de mí.
Todos nos quedamos callados, aterrados. Un silencio reinó el salón por unos segundos. Un silencio que Marcos rompió.
-        Michelle, aun no me has contado que ha pasado en el despacho cariño- me dijo mirándome a los ojos- Se que esto es duro para ti pero necesito saberlo.
-        Lo sé. Verás, después de la reunión me fui a buscar los papeles a tu despacho. No los encontraba y tarde un poco. En ese momento me sonó el pitido de un mensaje justo poco después de mandarte yo el último mensaje diciéndote como había ido la reunión. Pero lógicamente no eras tú, si no él y…
-        Espera espera, ¿te ha mandado otro mensaje?- preguntó sorprendido.
-        Sí, pero lo peor no es eso. Cuando vi el mensaje me asusté e intenté buscar los papeles lo más rápido posible. Estaba histérica y entorpecía la marcha. De repente sonó la puerta. Pero no un sonido de “toc toc ¿puedo entrar?”, eran más bien golpes fuertes como queriendo derribar la puerta y…- volvió a cortarme Marcos.
-        Antes de que sigas, quiero ver ese mensaje ahora mismo- me dijo en tono preocupado y a la vez ordenándomelo.
-        Está bien, toma- dije cogiendo el bolso y sacando el móvil.
Le entregué el móvil y busco desesperadamente el mensaje en la carpeta "Buzón de entrada". Cuando lo leyó sus puños se cerraron inconscientemente y sus dientes apretados con fuerza daban señal de furia, enfado y rabia.
-        Hijo de puta, va pagar por todo esto. Como le encuentre no saldrá vivo.
-        Shh, vale ya, cálmate Marcos- dijo Soraya que también se había quedado sorprendida al leer el mensaje.
-        Por eso me asuste y después vinieron los golpes en la puerta. Sabía que era él. Antes de que pudiera entrar encontré los papeles, los cogí e intente escapar del despacho. Pero ya era demasiado tarde. El hombre encapuchado había entrado. Se dirigió hacia mí con una mirada aterradora. Intentaba esquivarle por la derecha y  la izquierda aunque siguiera muerta de miedo. Quería aprovecharse de mí. Violarme y consiguió cogerme y tumbarme en el sofá que hay…
-        ¡¿Qué te hizo que?!- gritó con la cara descompuesta.
-        Shhh, no me hizo nada tranquilo, pero por poco. Fui lista y le propiné una patada en sus partes lo cual me dio la ventaja que necesitaba para salir corriendo de allí ,abrir la puerta, cosa que me costó un poco, y bajar las escaleras lo más deprisa posible. Y ahí fue cuando vi a Soraya que le dije que corriera hacia la salida.
-        Es verdad, que recuerdo que además el hombre encapuchado estaba a pocos metros de nosotras, bueno más bien de Michelle.- añadió Soraya.
-        Y ya está cogimos el taxi y salvadas por los pelos.- terminé de contar.
Marcos estaba paralizado, ahora era él el que estaba asustado. Se produjo un silencio que quise romper.
-        Marcos ¿estás bien?- le pregunté pues le veía pensativo y mirando a un punto fijo.
-        Jamás volveré a pedirte algo asi. No puedo pedirte ni dejarte que vayas de nuevo ni al hotel ni al despacho. Te estoy poniendo en peligro. Todo esto ha pasado por mi culpa. No me lo perdonaré jamás.
-        ¡Pero Marcos! No digas tonterías. He ido porque he querido y ya está. Además quien iba a saber que ese tio iba a estar allí.
-        Me da igual, pero no debí poner tu vida en peligro mandándote a la reunión. Yo podía haber ido perfectamente. Estando conmigo te estoy poniendo en peligro Michelle. Debería alejarme.
-        ¿Qué me quieres decir? ¿Qué este mal entendido nos va a separar? ¿Vas a dejar que un desconocido que quiere matarme nos separe?- pregunté a punto de estallar de rabia.
-        Si así puedo protegerte, si.
-        No sabes lo que dices. ¡No quiero que te vayas Marcos!
Soraya quiso poner calma en aquella discursión, pero se dio cuenta que sobraba en aquella conversación asi que decidió irse interrumpiendo nuestra conversación.
-        Bueno chicos, yo me voy que Alex me estará esperando- dijo levantándose del sofá.
-        ¿Te acompaño?- la pregunté.
-        No te preocupes tengo el taxi en la puerta.
Acompañe a Soraya a la puerta y antes de despedirse de mi me susurró algo en el oído.
-        Por favor, arreglarlo y no discutáis por eso. Deja que se calme y mañana se arrepentirá de lo que ha dicho ¿Vale?
-        Gracias por tu consejo Soraya. Hasta mañana.
-        Adiós nena.
Cerré la puerta de la calle y volví al salón, donde Marcos seguía con los codos apoyados en las rodillas y las manos en la cabeza pensativo.
Me senté con él e intente hacerle reaccionar.
-        Marcos, por favor. No me dejes sola ahora, te necesito.
-        Pero con mi presencia atraigo al hombre encapuchado y te pongo en peligro. Y no puedo hacer eso.
Rendida, suspiré. La paciencia se me agotaba.
-        Está bien como quieras. Hemos terminado. ¿Eso es lo que quieres?- le pregunté mirándole pero él no alzó siquiera la vista.
Me fui del salón  hacia la cocina para empezar a hacer la cena. No pude evitar que un cúmulo de lágrimas empezara a salir y resbalara por mis mejillas. Aquella situación me superaba. Iba a volverme loca como siguiera así. Y el solo hecho de pensar que estaba perdiendo a Marcos, me aterraba. Le quería, cada vez más. Y no me imaginaba los días sin su compañía, sin sus besos, sin su cariño.
Empecé a hacer la cena aún con mis ojos vidriosos. Marcos seguía en el salón, ahora con la tele puesta sin ver nada, simplemente pensando.
De repente llamaron a la puerta. Pero no con el timbre sino a golpes. Eran los mismos golpes que en la puerta del despacho. Continuos y fuertes.
Me acerqué al salón aterrada. Miré a Marcos, muerta de miedo. Me acerqué a él y le susurré en el oído que eran los mismos golpes que en el despacho. Él reaccionó y se levantó firmemente. Los golpes cada vez eran más fuertes. Marcos miró por la mirilla de la puerta. Yo estaba detrás de él intentando protegerme.
Por suerte parecía la vecina del segundo que siempre iba de negro. Le abrimos la puerta. Lo que vimos extraño en ella fue que venía con un pañuelo en la cabeza y apenas podía vérsele la cara. Aun así la atendimos.
-        Buenas noches señora, ¿Qué quería?- pregunté amablemente, pues Marcos había regresado al sofá al ver que no había ningún peligro.
-        Hola jovencita, pues venía a ver si tenías sal es que estaba haciendo la cena y me he quedado sin nada. Si no te importa…
-        Si, enseguida, no se preocupe. Pase, pase no se quede ahí fuera.
-        Gracias joven.- dijo con una sonrisa.
La mujer mayor pasó acompañándome detrás de mí a la cocina. Mientras buscaba la sal le hablaba del mal tiempo que hacía. La mujer no me contestaba. Yo estaba de espaldas y aun no podía mirar. Cuando encontré la sal fui a darme la vuelta para dársela y mi sorpresa fue cuando aquella mujer ya no estaba. Pegué un gritido pero que Marcos no pudo oír. Empezaban mis nervios, mi respiración se aceleraba de nuevo. No podía creer lo que veía. Aquella mujer disfrazada… Era él. El hombre de los mensajes.
-        ¡Tú! ¿Quién eres? ¿Qué haces aquí? ¿Qué quieres de mi?- dije asustada apoyándome en la encimera.
-        No, no, no. Demasiadas preguntas preciosa. Aquí las preguntas las hago yo- dijo con una sonrisa malévola acercándose lentamente a mí.
Me encontraba sin salida, detrás tenía la encimera arrinconada y delante a aquel hombre. Que en unos pasos estaba tan cerca de mí como para taparme la boca con la mano.
Intentaba reconocer esa cara, esa mirada. Pero nada, no caía. El miedo me aterraba y no me dejaba pensar.
-        Ahora vas a hacer lo que yo diga putita- me dijo acercándose a mi cuello lentamente y besándolo.

3 comentarios:

  1. dios capitulazo, espero k reaccione marcos y vaya a meterle una paliza al hijo de puta ese, esk me lo cargaba te lo juro, beita mas te vale k agas el capitulo pronto jo no me podeis dejar asi :(
    segir asi wapas os keiro

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  2. O_O menuda vieja...sera guarra!!¬¬
    jajaja me encanta el capi em me abeis dejado intrigada...asike ya sabeis lo ke toca ¬¬
    un besito!!^^

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  3. Mi niña, ya se que llego un poko tarde en comentarte, pero bueno, mas tarde que nunca!!!! Me encanta como escribes los capítulos!!! Y cada vez lo haces mejor!!!! TeQ guapisima!!! muaks

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