Todo empieza por una venganza... Un nuevo trabajo, una nueva vida cimentada en la noche, un nuevo objetivo, la otra cara de su persona... Dinero, alcohol, drogas, sexo, hombres, stripper. Un mundo en el que nuestra potragonista estara metida solo y unicamente por una razón: Vengarse y encontrar la felicidad.















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sábado, 18 de diciembre de 2010

"Vida sin luz" Capitulo 15: Segunda parte

La cabeza me estallaba y mi cerebro había recopilado demasiada información en poco tiempo. Empezaba a no ver demasiado bien. Mi respiración seguía bastante agitada.
Marcos estaba preocupado. Intentaba hacerme reaccionar, que le atendiera y me preguntaba que me sucedía. Pero yo seguía ensimismada, hasta que al poco rato, mis ojos se cerraron desplomándose todo mi cuerpo.
Caí desmayada en el sofá en brazos de Marcos. Solo recuerdo sus voces gritándome con desesperación y preocupación. A partir de ahí la oscuridad y el sosiego reinaban mi alma. Un rato de tranquilidad que se vio interrumpido por una sensación de agua fría.
Marcos me había puesto paños por la cabeza de agua fría para que reaccionara y pudiera despertar. No duró mucho mi desmayo, lo poco que tardó en reaccionar y ponerme agua fría. De nuevo abrí los ojos desorientada. Y allí estaba mi amor, con una cara de terror y preocupación. Yo entre sus brazos y él sin parar de hacerme preguntas.
De nuevo como la otra vez mi respuesta tras abrir los ojos fue: “Marcos, cariño, el mensaje”
Él extrañado no comprendía nada pero antes de seguir preguntándome buscó mi móvil y cuando lo encontró en la mesa del salón lo cogió  abriendo la bandeja de entrada y leyendo aquel último mensaje. Mientras yo seguía desorientada. Al leerlo sus puños se tensaron, sus nervios afloraban y parecía que sus ojos se salían de sus orbitras. Estaba cabreado y mucho.
-        Me voy a cargar al hijo de puta que te esté haciendo esto. Te lo prometo Michelle- dijo con una cara de furia y apretando los dientes.
-        Mar… cos. – murmuré aun desorientada.-Creo que se quien es el emisor de esos mensajes- dije reincorporándome en el sofá.
-        ¿Sí? Pero ¿Cómo?
-        Tiene que ver con la paliza que te han dado hoy cielo.
-        No te entiendo. ¿Qué quieres decir?
-        Pues veras. Cuando yo bajaba del despacho, después de darte esta tarde las llaves, me choqué con un chico que corría escaleras arriba. Iba vestido de negro y apenas pude verle la cara porque también iba encapuchado. Yo no me fije mucho porque aquella persona iba con prisas.
-        Espera, espera. El hombre que me dio la paliza también iba encapuchado.
-        Pues ahí tienes la clave Marcos.
-        ¿Me estas queriendo decir que ese gilipollas es el tío misterioso de los mensajes?- comentó atónito, poniéndose enrabietado y mirándome sorprendido con los ojos como platos.
-        Pues no estoy segura del todo, pero todo apunta a que sí. Y no me hace gracia. Me estoy volviendo loca con este tema Marcos.
-        SShh...- dijo sentándose de nuevo a mi lado y calmándome- no te preocupes cariño. No te va tocar un pelo ese cabrón.
-        Si pero a ti mira lo que te a echo- dije con cara triste.
-        No pasa nada. Prefiero que me mate a mí antes que te toque a ti. Además esto no ha sido nada ¿ves?- dijo mostrándose recto y firme- ¡Ay! - pero no pudo evitar una punzada en su costado derecho, a lo que volvió a llevarse la mano para aliviar el dolor.
-        No Marcos. No quiero que te pase algo por mi culpa. No viviré tranquila sabiendo que corres peligro- dije mirándole a los ojos y acercándome a sus labios- Asique no hagas tonterías ¿entendido?
-        Pero yo…
-        Shh… Tu nada- le susurré cerca de los labios y acercándome a él lentamente para después fundirnos en un gran beso apasionado.

Seguía nerviosa pero aquel beso me calmó. Con cada beso Marcos me trasmitía seguridad, fuerza y vitalidad. Estaba preocupada por aquella situación, pero saqué fuerzas para seguir adelante.
-        Tengo que protegerte cariño. Yo tampoco me perdonaría que te pasara algo- me dijo al finalizar el beso con nuestros rostros muy juntos.
-        Te quiero- le confesé esbozando una gran sonrisa.
-        Y yo a ti.
Terminé poco a poco de curarle las heridas y logré convencerle para que por la mañana fuera al médico a que le revisara el costado que tanto le dolía.
La noche pasó tranquila. Cenamos unos filetes de ternera y ensalada que preparé yo, pues Marcos se encontraba cansado y dolorido. Aunque él insistía en ayudarme, pero solo le deje poner la mesa. Durante la cena yo andaba ensimismada, pensando de nuevo en aquel misterioso hombre de los mensajes. Intentaba recordar su cara, el momento en el que me choque con él en las escaleras. Ni siquiera se disculpó por haberse chocado conmigo. Y su mirada… era fría. Solo pude verle los ojos en unos segundos. Imposible, era imposible recordar quién era. Apenas lo había visto. Empezaba a dolerme la cabeza y salí de mi pensamiento cuando Marcos me cogió de la mano y me miró preocupado.
-        Michelle. ¿Estás bien? ¿En qué piensas?- me dijo mirándome fijamente a los ojos sabiendo perfectamente cuál era mi preocupación, pero quería que se lo dijera yo misma.
-        Nada, solo… pensaba. Nada más- susurré volviendo a quedarme pensativa.
-        Michelle. No me engañes. Sé que sigues pensando en eso, en el encontronazo con aquel hombre. Y estás haciendo todo lo posible por recordarle ¿no es así?- me dijo sin soltarme la mano por encima de la mesa.
-        Bueno yo…- agaché la cabeza- es que… No puedo evitarlo. Tengo miedo y me gustaría que todo esto acabase de una vez por todas.
-        Mira, para que te quedes más tranquila mañana iremos a comisaría a denunciarlo ¿vale? No puedes seguir así, un día te va dar algo.
-        Está bien. Pero ¿y si te hace algo porque le denunciemos?- comenté preocupada y con los ojos como platos.
-        No pasará nada cielo. Confía en mí.
-        Está bien. Gracias Marcos- le confesé con una sonrisa.
Poco a poco se acercaba a mí inclinándose sobre la mesa para responderme con uno de sus grandes besos. Solo rozó mis labios pero le hizo arder de pasión, por lo qué se levantó de la mesa hacía mi sitio y me puso de pie.
-        Dejemos las preocupaciones a otro lado ¿vale?- me susurro en el oído besando mi cuello.
-        Por esta noche acepto- dije con una sonrisa picarona.
Se alegró por mi respuesta. Yo continué el beso. El cual se hizo más profundo y largo, transmitiéndome seguridad, calma y desasosiego. Sus manos acariciaban mi cintura hasta subir por mi espalda, por debajo de aquel chándal morado. Mis manos agarraban su cuello fieramente. Nuestros cuerpos estaban pegados, tanto que noté su miembro erecto en mi muslo.
Sin dejar de besarnos nos dirigimos a la habitación. Nuestro nido de amor. Intentaba besarle tiernamente por su herida del labio y cogerle delicadamente por la cintura para no dañarle el costado izquierdo. Aunque alguna que otra vez se quejó pero quería seguir.
Antes de entrar en el dormitorio me quitó la camiseta y yo al poco rato también. Ardientes de deseo y pasión llegamos a la habitación donde, antes de echarme sobre la cama logró quitarme los pantalones. Caí a la cama con Marcos encima de mí. Sus besos recorrían todo mi cuerpo, desde el cuello pasando por mis pechos, hasta mi tripa, lo que hacía que estremeciera de placer con solo tocarme. En un descuido logré bajarle los pantalones pero él se los terminó de quitar, quedándonos ambos en ropa interior. Cosa que no duró mucho la verdad. Mis caricias recorrían su pecho y su espalda, provocando más pasión en nuestro interior. Sin esperar me desabrochó con facilidad el sujetador negro disfrutando de mis pechos. Sin dejar de besarnos y de jugar con nuestras lenguas terminamos de quitarnos la ropa que nos quedaba, quedándonos desnudos completamente, admirando su miembro erecto. El roce de su miembro me hacía estremecer. Su mano recorría mi abdomen hasta llegar a mi intimidad, la cual acarició lenta y suavemente. El placer que sentía se convertía en gemidos suaves. Deseaba sentirle mío cuanto antes. Así que con una mirada le comuniqué que entrara en mí. El sonrió y cogió el preservativo para ponérselo. En unos minutos entró en mí con suavidad, lo que nos hizo que ambos gimiéramos de placer y quisiéramos más. Mientras nos movíamos acompasadamente sin dejar de besarnos y acariciarnos para darnos placer mutuo.
Mis ojos se ponían en blanco. Marcos me hacía estremecer. Y parece que él también disfrutaba de mi cuerpo tanto como yo.
En pocos minutos, tras varios movimientos acompasados y feroces, llegamos ambos al clímax. Con Marcos casi siempre conseguí olvidarme de todo y llegar al clímax junto con él. Cosa que con ninguno de mis anteriores novios llegaba a conseguir del todo.
Acabamos tumbados, sudorosos, abrazados fuertemente demostrándonos todo el amor que nos sentíamos y sin dejar de mirarnos fijamente. Con la sabana echada y yo recostada en su hombro acariciándole el pecho.
-        Gracias Marcos- le susurré sin mirarle a los ojos directamente.
-        ¿Gracias por qué?- preguntó mirándome a lo que yo alcé la mirada.
-        Por hacerme tan feliz y quererme y cuidarme tanto- le contesté mirándole a los ojos con una sonrisa.
-        No digas tonterías, no tienes que agradecerme nada. Te quiero como eres y me duele verte mal. Si empezamos así yo también tendría que darte las gracias.
-        ¿A mí? ¿Por qué? ¿Por dejar que te pegue una paliza un tío desconocido que lo único que quiere es matarme?- vacilé con aire gracioso.
-        Jaja, no es eso. Y deja de pensarlo que no ha sido nada. Recuerda que tengo que protegerte porque te quiero y no soportaría que te ocurriese algo. Así que no me des las gracias, porque siempre estaré a tu lado.
Aquella respuesta hizo que el corazón me diera un vuelco de alegría. Mi sonrisa se amplió y mi respuesta se resumió en un gran beso lleno de amor y tierno acompañado de dos únicas palabras.
-        Te quiero cariño.
-        Te quiero Michelle.

5 comentarios:

  1. :O me encanta me encanta!!jijiji
    espero el siguiente prontito eh!Un besito!^^

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  2. capitulazo preciosa la espera merece la pena jejeje (espero k los examenes bien xD )
    me encata el capitulo espero k consigan averiguar kien es ese cabron...
    seguir asi, beita espero el sigientek se k te toca a ti jajaja
    besos os kiero

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  3. MEEE ENCANTAA Cris !!!!!!!!!
    Pronto el siguientee porfa Bea xDDD
    Joe que majo Marcos :$ jajajajaa
    Un beso enorme para cada una :)

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  4. m encantoo el capi, menos mal q se tienen el uno al otro xDD

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  5. Me gusta la historia, pero algo que siempre me llama la atención es algún punto irónico en algunas partes, y eso esta muy bien!
    Es cierto, menos mal que se tienen el uno al otro jajja!
    Me encantó el capitulo ^^
    espero el siguiente chicas :)
    Por cierto, ya terminé la página web, en breve la publico ;)
    un besazo

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