Todo empieza por una venganza... Un nuevo trabajo, una nueva vida cimentada en la noche, un nuevo objetivo, la otra cara de su persona... Dinero, alcohol, drogas, sexo, hombres, stripper. Un mundo en el que nuestra potragonista estara metida solo y unicamente por una razón: Vengarse y encontrar la felicidad.















Muy Recomendada

domingo, 26 de septiembre de 2010

"Vida sin luz" Capitulo 9: Primera parte

Capitulo 9
Avanzaba por aquel pasillo dirección a mi puesto de trabajo, con la imagen de la cara de Marcos en mi cabeza y de aquel último beso en el cuarto de la limpieza. Ese beso fue maravilloso, incluso mejor que el anterior, todos sus besos me hacían sentir algo especial. Pero no, yo seguía negando a mi corazón, no quería sufrir de nuevo.
Me intentaba poner en la situación de Marcos.
-        Uff… - suspiré.
Realmente lo tenía que estar pasando mal, estaba siendo dura, sí, pero no podía, no debía ablandecerme. Estallaba de dolor por dentro, miles de punzadas azotaban mi estomago o más bien mi corazón, el cual se resistía a enamorarse de nuevo. Si, a enamorarse,  era precioso, pero el dolor que me causaba la traición después era más grande que la sensación que se sentía cuando se estaba enamorada.
Me sentía mal, mala, egoísta. ¿Sería capaz de despedirme Marcos por no concederle mi amor? Pero que tonterías, eso si que sería egoísta por su parte. Además es mejor así Michelle, sola estas mejor ¿verdad? ¡Pero que estaba diciendo! Las dos vocecillas en mi cabeza aparecían sin cesar. Una intentaba convencerme de lo mejor mientras la otra lo negaba. ¿Qué hacía? Rabia, angustia, impotencia, dolor… Pero no podía hacer nada. Tenía que ser fuerte.
Caminando a paso largo para alejarme del cuarto de la limpieza, llegué a la recepción, donde me sequé la última lágrima de impotencia que recorría mi mejilla. Sorbe por la nariz y con la cabeza bien alta hice como si nada hubiera pasado. Allí estaba yo, en otro día más de mi trabajo como recepcionista, con mi jefe detrás de mí intentando robarme besos.
A los pocos minutos, salió Marcos del cuarto donde le deje ahí plantado con la cara desencajada. Ahí estaba él, tan hermoso, tan triste, sin poder comprenderme. Me sentía mal en el fondo. Pasó de largo, no se molesto en intentar hablar de nuevo conmigo, pero no pudo evitar mirarme de reojo con una mirada tierna, sin sonrisa, dolido. Una mirada algo así como queriendo decir: “¿Por qué Michelle? ¿Por qué a mí? No me hagas esto, duele, y yo… te quiero”
Capté su mirada pero decidí apartar la vista a otro lado pues aquellos ojos le delataban y hacían sentirme más culpable. Y yo, digamos que no me dejaba convencer por las tiernas miradas. ¿O tal vez si?
-        Arghh- me maldije para mí misma por meterme en aquellos líos.
Suspiré de nuevo, ya estaba bufando mucho esa mañana y solo era lunes, menuda semanita me esperaba.
Así pasó la mañana tranquila sin Marcos a la vista apenas por la recepción. Exceptuando algunas veces que por obligación tenía que pasar delante de mí y no podía evitar mirarme y lanzarme una tímida sonrisa, la cual ocultaba dolor interno. Respiré tranquila por no tener a mi jefe todo el día encima mío detrás de mí. A lo mejor aquella tranquilidad duraba poco, y así fue duró poco. Justó terminaba mi hora de turno en el hotel, recogí las cosas en la recepción y me dirigía al baño para cambiarme. Deseaba no volver a encontrarme a Marcos por allí, pero mis deseos fueron en vano. Antes de entrar en el pasillo una mano sujeto mi hombro parándome en seco. Desee que no fuera él, pero cuando volví la vista atrás para averiguar de quien era aquella mano, allí estaba él de nuevo. ¡Dios no! Otra vez no.
Su mirada me decaía, me mataba, quería respuestas y no podía dárselas. Estaba demasiado cerca como de costumbre.
-        ¿Qué es lo que quieres ahora? ¿No me vas a dejar irme a comer?- le dije con un tono de enfado y frialdad.
-        Michelle, claro que te dejo ir a comer, pero lo que no entiendo es…- hablaba bajito para que nadie le oyera.
-        ¿Qué?
-        No entiendo por qué me dejas así, con miles de preguntas sin respuesta. ¿De verdad me lo merezco Michelle? ¿Qué he hecho para que me odies y me mires así? ¿Qué he hecho para que me rechaces?- decía triste y con los ojos llorosos.
Dios mío, me estaba pasando, ¿Marcos a punto de llorar? ¿Ese era mi jefe? Increíble. ¿Tanto le había dolido mi rechazo? No podía verle así, pero tenía que seguir siendo dura. No, ya había decidido que esto no podía llevar a nada bueno.
-        ¿Que que me has hecho? ¿Te parece poco besarme? O más bien dicho, robarme los besos…- le intentaba mirar a la cara.
-        Pero Michelle, yo… tu me lo correspondiste. No entiendo por qué luego me dejas asi…
-        He dicho que yo no iba a hablar más contigo, no insistas. Por favor esto no debe repetirse.
-        Pero… Michelle…- decía intentándome retenerme pues ya iba derecha a mi taquilla.
-        He dicho que no, por favor señor- me soltó la mano ante aquel trato que le estaba dando y tristemente me dejo ir.- Y ahora si me disculpa debo ir a comer, mañana estaré puntual señor- intentaba tratarle de usted para olvidar aquel tema.
Marcos se quedó estupefacto, no respondía. Una lágrima empezaba a brotar de sus ojos y caía lenta y dolorosa por su mejilla. Ahí parado, sin ninguna respuesta por mí parte, como era habitual. Cogí deprisa mis cosas de la taquilla y me metí a aquel cuarto pequeño de la limpieza el mismo que hacía unas horas había contemplado aquel maravilloso beso entre mi jefe y yo. Eché un último vistazo para ver si seguía allí antes de entrar a cambiarme. Seguía allí, pero ya se daba la vuelta despacio, haciendo ademan de irse, cabizbajo, sin fuerzas.
Me cambié lo más deprisa que pude, metí el uniforme a la bolsa, cogí el bolso y me marché del hotel como alma que lleva el diablo. Sin; afortunadamente, encontrarme con su cara por el mismo pasillo.
Salí por la puerta y respiré profundamente, llenando todos mis pulmones de aire fresco y expirando para eliminar todo aquel ajetreo que me traía inquieta.
-        Animo Michelle- me decía para mí misma transmitiéndome fuerzas para poder seguir trabajando con mi jefe al lado.
En pocos minutos cogí de nuevo el tren y regresé a casa, con el mismo pensamiento en mi cabeza. Él y solamente él. Pero de una cosa estaba segura. Aquellos pensamientos no rechazaban su presencia. Al contrario, le deseaba por dentro. Intentaba sacudir mi cabeza para no pensar en él y lo único que conseguía es a los dos minutos recordarle de nuevo. Su beso, sus manos, su cara, su boca… Era maravilloso, pero no…
En un dichoso “No” se basaba todo mi día. No por aquí, no por allá. Era insoportable.
Llegué a casa, apenas comí. Aquel día venía sin hambre, ¿por qué sería? Cada día me encontraba mas cansada, pero no físicamente si no mentalmente. Era normal, no hacía más que darle vueltas al mismo tema. Intentaba convencerme de las palabras de Soraya para ver si entraba en razón y lograba darle una oportunidad al pobre Marcos. Pero no, era imposible, mi mente me repetía una y otra vez “No, no y no”. Acababa rendida, perdiendo la batalla con mis pensamientos. Comí un poco y me eché al sofá sin ni si quiera colocar las bolsas del trabajo ni sacar de mi bolso el móvil.
Acabé dormida a las cinco de la tarde en el sofá del salón con la tele encendida. Me desperté bruscamente al oír el sonido de mi móvil. Pipi pipi. Un mensaje. Por favor que sea Soraya, la necesito.
“No me rendiré. Sé que hay alguna razón por la que me rechazas aunque no quieras decírmelo. Seguiré a tu lado aunque no sea lo que deseas.  No espero una respuesta a este sms. Un beso. Marcos”
-        Uff, ¿no me rendiré? ¡¿Y por qué no lo hace de una maldita vez?!- tiré el móvil sobre la mesa. Ni si quiera tenía que contestarle, como bien había dicho, no esperaba ninguna respuesta así que, ¿qué más da?
Volví a coger aire fuertemente y lo expulsé en seguida, definitivamente mucho resoplo en el día de hoy. Habían pasado dos horas desde que me quede dormida. ¿Tanto sueño tenía? Era normal, no conseguía dormir por las noches con todos los “problemas” que me acechaban.
Aquella tarde no me moví de casa, ni si quiera cené, no tenía gran apetito. Me acosté temprano para intentar olvidarme de todo y coger fuerzas para una mañana de nuevo en mi maldito trabajo.
La semana pasó rutinariamente, sin novedades. Por las mañanas corría apurada para no perder el tren, apenas desayunaba y algún día iba a darme una bajada de tensión como siguiera así. En el trabajo, Marcos seguía detrás de mí. Ya se me hacía raro que estuviera tan tranquilo. Intentaba rehuirle de la forma más disimulada posible. Alguna de las veces se acercaba directo a mí a la recepción, pero me marchaba de allí sin dejarle hablar con cualquier excusa barata como por ejemplo que tenía que ir al baño, o que había olvidado algunas cosas, o que tenía que atender a los clientes, etc. Siempre lograba escabullirme. Pero mi suerte acabaría pronto. Con Soraya quedaba alguna que otra tarde, pues necesitaba desahogarme y era la única persona que me entendía. Evitaba sacar el tema de Marcos porque sabía que iba a seguir insistiéndome y prefería olvidarlo. Reíamos, tomábamos cafés, paseábamos, etc.
Así lograba evadirme de todas las mañanas de trabajo con mi jefe al lado.

6 comentarios:

  1. *_* me encanta el capitulo es maravilloso sigue asi em!! y espero el siguiente ya!!¬¬
    na enserio me encanta!!besitos!!(:

    ResponderEliminar
  2. me encanta tia esta perfecto!!1
    aver si cuelgas pronto el segundo k ya lo espero
    y pobre marcos k le de una oportunidad ya k se ve k el la kiere.... epsero no ekivocarme
    sige ati tQ

    ResponderEliminar
  3. Ya sabes que me encanta!!!!! asik... espero k lo subas.. un pokito tarde xDDD hasta que tenga el siguiente xDDDD pero no mucho no siendo ke a la gente se le olvide!!! ya sabes k lo haces muy bien!!!! un besito mi niña, teQQQ y .. cada dia m superas eh¿? aunk eso no es dificil!!! ^^ teQQQQ

    ResponderEliminar
  4. jope pobre Marcos, le va a dar un patatusm al final lo q va a pasar esq Marcos va a pasar de ella, y Michelle va a ser la q va a seguirles a todas partes, se va cambiar el torno, y eso le pasara por tonta y n aprovechar el momento. M encanta nena besitoss Criss, os kiero a las dos

    ResponderEliminar
  5. yo tngo una duda esta mujer no era striper???

    ResponderEliminar
  6. Jajajaja, sip, pero estamos contando la historia desde antes de que se metiera stripper y ke veais el pork se metió!!! estamos contándolo desde el principio!!!
    manoli... sip pobre marcos pero.... esperemos k si michelle siente algo pro el... se de cuenta a tiempo antes de ke le mande a freir bananas!!! xDDD un besito y gracias por comentar!!

    ResponderEliminar